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Este es el motivo por el que cada año sos más pesimista, según un experto

Este es el motivo por el que cada año sos más pesimista, según un experto
Es posible que hayas notado que cada año tus pensamientos son un poco más pesimistas, o que el optimismo de antes ya no está presente
Por iProfesional
26.01.2021 15.28hs Actualidad

¿Alguna vez pensaste que cada año pensás de manera más negativa? En otras palabas, ¿te sentís un poco más pesimista cada año?

La realidad es que es en situaciones como la que atraviesa actualmente el mundo es muy fácil ser pesimista y pensar de manera negativa. Sin embargo, más allá de la pandemia, del aislamiento y de todo lo que ha cambiado, hay un motivo para que esto sea así. De alguna forma, la responsabilidad de que esto suceda no está solamente en cada persona, sino que tiene que ver con un cambio de mentalidad.

De acuerdo a lo que explica Steven Kotler, experto en rendimiento y autoayuda para la ejecución de objetivos, por norma general el ser humano se vuelve más pesimista con el paso de los años.

El pesimismo no es malo, de hecho para algunas personas puede ser necesario para atravesar ciertas situaciones. Sin embargo, cuando se transforma en una forma de pensar que envuelve a la persona en todos los aspectos de su vida puede resultar perjudicial para su día a día. El problema llega en este momento, cuando el pesimismo, de alguna manera, desborda a la persona. A medida que las personas son más pesimistas, más se acostumbran a esa forma de pensar y de actuar frente a su vida y a las cosas que le suceden.

"Todo lo que vemos, todo lo que nos encontramos en la vida, se puede amoldar perfectamente a dos cosas: nuestros miedos o nuestros objetivos", señala el experto en el podcast MindBodyGreen, que está especializado en mejorar la vida personal de quien lo escucha.

Steven Kotler es el autor de este podcast acerca de optimismo y rendimiento
Steven Kotler es el autor de este podcast acerca de optimismo y rendimiento

¿Por qué las personas se vuelven más pesimistas?

El motivo por el que orgánicamente las personas se vuelven más pesimistas cada año se debe a que cuanto más edad tiene una persona, más decisiones importantes debe tomar. Decisiones como estar o no en una relación, cambiar de trabajo, qué alternativa de empleo es mejor, entre otras, son algunas de las posibilidades que a veces se presentan y se deben considerar. Todas esas se vuelven más críticas a medida que pasa el tiempo, ya que precisamente el tiempo es lo que se acaba y cada vez queda menos tiempo para rectificar los errores que se puedan cometer.

Como resultado, cuando alguien toma una decisión ya como persona responsable, de forma automática en la cabeza tienen más peso valores como la seguridad o la certeza, que la satisfacción de cumplir un objetivo.

Desde hace tiempo existen estudios que confirman la explicación de este experto en rendimiento. Uno de ellos se publicó en 2021 y se tituló "Diferencias en la aversión al riesgo entre adultos jóvenes y adultos más mayores", escrito por Steven M. Albert y John Duffy, del departamento de Ciencias del Comportamiento y de la Salud Comunitaria de la Universidad de Pittsburgh.

Se realizó una prueba en la que los participantes se dividieron en dos grupos. Por un lado, madres de 32 años en primedio y, por el otro, adultos que venían de residencias para personas mayores. A los dos grupos se les explicó que iban a participar en un sorteo, que si ganaban podían quedarse con el premio, y además recibieron un vale por 10 dólares en un supermercado de la zona.

El optimismo a veces puede parecer que se va con los años, que queda atrás
El optimismo a veces puede parecer que se va con los años, que queda atrás

El sorteo consistía en una tanda de 10 preguntas en donde cada participante debía escoger la opción A, normalmente la más segura, y la opción B, la más improbable, pero la que podía ofrecer mayor recompensa. Las madres jóvenes saltaban sin problemas de opciones, arriesgándose, mientras que la opción A era la favorita de los mayores. No querían jugársela.

Si el pesimismo deja de usarse en pequeñas dosis, puede llegar a resultar paralizante. El experto señala que año tras año, la carga que las personas llevan en la espalda es más pesada . "Puede llegar a un punto en el que el miedo al fracaso provoque que dejes de ir a por tus objetivos", explica.

Una forma de hacer que este pesimismo crezca, y acabar en parálisis, es obsesionarse en objetivos a corto plazo como, por ejemplo, conseguir un buen trabajo. Una vez obtenido, cualquier nuevo objetivo puede poner en peligro el status quo y por lo tanto es rechazado. Lo mismo puede pasar con decisiones como casarse o tener hijos.

Una forma de mantener el pesimismo bajo control, y no perder esas ganas de cumplir con los objetivos, es crear metas a largo-plazo. Esas metas a largo plazo permiten pensar en ellas y diseñar el día a día en función de esas metas.

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