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Tests, pruebas exámenes: ¿cómo se mide la inteligencia humana?

Tests, pruebas exámenes: ¿cómo se mide la inteligencia humana?
Se trata de un concepto abstracto que, según la opinión de algunos expertos, se subdivide en diversos tipos de inteligencia
06.09.2019 16.21hs Health & Tech

El concepto es demasiado abstracto y, en general, ha provocado grandes debates entre los distintos expertos. Se podría decir que la inteligencia es la capacidad de elegir, entre varias posibilidades, aquella opción más acertada para la resolución de un problema o para una mejor adaptación a una situación. Para eso, el individuo inteligente toma decisiones, reflexiona, examina, deduce, revisa, acumula información y responde según la lógica.

Actualmente, es posible asegurar que existen distintos tipos de inteligencia, no solamente una, por lo que lo mismo ocurre con los tests de inteligencia.

Desde que empezó a estudiarse este constructo, varias teorías han intentado explicarlo. Entre ellas se destacan la de inteligencia cristalizada y fluida de Raymond Cattell, la teoría bifactorial de Spearman, las inteligencias múltiples de Howard Gardner, por nombrar algunos ejemplos.

El primer test de inteligencia fue desarrollado por Alfred Binet y por el psiquiatra Théodore Simon, ambos franceses. Tenía como objetivo determinar la inteligencia de los individuos que presentaban déficit intelectual en comparación con el resto de la población.

A partir de la aparición de este test comenzaron a desarrollarse otros, que también tienen como objetivo medir la inteligencia pero no siempre de la misma manera o el mismo tipo de esta cualidad. Todas las pruebas desarrolladas hasta el momento se puede encasillar dentro de cuatro grandes grupos, aunque también existen otras clasificaciones de acuerdo a las características de cada evaluación.

Tests de conocimiento adquirido

Este tipo de prueba miden el grado de adquisición de conocimiento en una determinada área. Uno de las clásicas formas de usarlo es en la escuela en formato examen para saber si los alumnos han aprendido lo suficiente en una asignatura, es decir, una prueba o un parcial.

Sin embargo, el valor de estos test a la hora de medir la inteligencia es relativo, porque por inteligencia se suele entender una habilidad más que una acumulación de conocimientos adquiridos previamente.

Tests de inteligencia verbal

En este tipo de tests se evalúa la capacidad para comprender, utilizar y aprender el lenguaje; también se ponen a prueba la comprensión rápida de textos, la ortografía o la riqueza del vocabulario.

Es importante aclarar que da cuenta de las habilidades verbales necesarias para comunicarse y vivir en comunidad, pero también del modo en el que se organizan los pensamientos mediante la estructura del lenguaje.

Tests de inteligencia numérica

Tal como lo dice su nombre, estas pruebas miden la capacidad para resolver cuestiones numéricas. En este tipo de tests pueden aparecer diversas formas de usar los números: operaciones matemáticas, series numéricas o cuestiones aritméticas.

Tests de inteligencia lógica

En este caso se evalúa la capacidad de razonamiento lógico, por tanto, ponen a prueba la capacidad de análisis y lógica de la persona. Este es el núcleo de muchos test de inteligencia, ya que sirve para evaluar la habilidad para realizar operaciones abstractas en las que la corrección o incorrección del pensamiento está en el modo en el que encajan entre sí y cómo se relacionan formalmente.

Por otro lado, cabe mencionar que también se suelen clasificar los tests en función de su aplicación: tests individuales o tests en grupo.

Los inviduales, por supuesto, se aplican a una sola persona. El más difundido es el que se conoce como test de inteligencia Stanford-Binet. Se trata de una revisión del primer test de inteligencia que se diseñó en el mundo, conocido como test de Binet-Simon. Se aplica principalmente a niños, aunque también se puede utilizar en personas adultas. Este test tiene un fuerte componente verbal y permite obtener un coeficiente intelectual en cuatro áreas o dimensiones: razonamiento verbal, razonamiento numérico, razonamiento visual y memoria a corto plazo, y un CI global que equivale al "Factor G".

Test WAIS

La escala de inteligencia Wechsler para adultos permite obtener el coeficiente intelectual, y además ofrece las variables independientes de coeficiente manipulativo y el coeficiente verbal. La prueba consta de 175 preguntas y, además, historietas y series de dígitos. Constituida por 15 subescalas, suele tener una duración de 1 o 2 sesiones de 90-120 minutos. Sin embargo, no sirve para cualquier persona, dado que se puede aplicar a partir de los 16 años.

Test WISCH

El WISCH también fue desarrollado por David Wechsler como una adaptación de la Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos (WAIS), pero, en este caso, para niños. Al igual que el anterior, no permite obtener puntuaciones en tres escalas: la verbal, la manipulativa y la total.

Batería de Kaufman de Evaluación para Niños (K- ABC)

Esta prueba fue diseñada con el propósito de evaluar las habilidades de los niños de entre 2 años y 12 años para resolver problemas que requieren un procesamiento mental simultáneo y secuencial. Además, también mide las habilidades adquiridas en lectura y aritmética.

Test de Raven

Su objetivo final es medir el coeficiente intelectual. Es un test no verbal, donde el sujeto debe describir piezas faltantes de una serie de láminas impresas. Para ello debe utilizar habilidades perceptuales, de observación y razonamiento analógico. Adaptada su complejidad, se puede aplicar en niños, adolescentes y adultos.

Pruebas Woodcock-Johnson III de Habilidades Cognitivas (WJ III)

Estas pruebas apuntan a medir la inteligencia general, habilidades cognoscitivas específicas y el aprovechamiento académico. Tienen un amplio rango de edad de aplicación, dado que se pueden utilizar para todas las edades a partir de los dos años.

Respecto de los test grupales cabe mencionar que nacen a partir de los aportes de Arthur Otis, quien tuvo la idea de adaptar el test de Stanford-Binet a un formato de prueba colectiva. Posteriormente, esta prueba pasó a ser el Examen Alfa del Ejército, para la selección militar y la clasificación de puestos.

A partir de esta primera experiencia, surgieron otros tests de aplicación grupal, como la prueba Otis-Lennon de Habilidad Escolar (OLSAT). Se trata de un test que consiste en diversos reactivos de imágenes, verbales, de figuras y cuantitativos, que permiten medir compresión verbal, razonamiento verbal, razonamiento de imágenes, razonamiento de figuras y razonamiento cuantitativo. Se aplica en niños desde etapa escolar hasta 12º grado; dispone de dos formas y siete niveles, cada uno puede administrarse en 60-75 minutos.

Prueba de Habilidades cognoscitivas (CogAT)

Esta prueba mide la capacidad de los niños de razonar y resolver problemas utilizando símbolos verbales, cuantitativos y espaciales. El test consta de distintos niveles, 3 baterías (verbal, cuantitativa y no verbal) y su administración dura unos 90 minutos.

Prueba de Personal de Wonderlic

Este test consta de 50 ítems que consisten en analogías, definiciones, problemas de lógica y aritmética, relaciones espaciales, comparaciones entre palabras y ubicación de dirección. Es una herramienta ampliamente utilizada en los procesos de selección de personal en el ámbito laboral, precisamente porque tiene una aplicación de apenas 12 minutos.

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