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Romero, de Synopsis: "Por primera vez hay un gobernador que puede condicionar al Presidente"

Romero, de Synopsis: "Por primera vez hay un gobernador que puede condicionar al Presidente"
El analista político Lucas Romero, director de la consultora Synopsis, analizó con iProfesional la relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner
Por Mariano Jaimovich
25.01.2020 00.01hs Política

"Alberto Fernández vio que no estaban garantizados los equilibrios y el funcionamiento dentro de la coalición del Frente de Todos, y centralizó el poder para poder gobernar sin estar consultando con sus socios y aliados", resume a iProfesional el analista político Lucas Romero, director de la consultora Synopsis, en una entrevista profunda.

Este Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad del Salvador y ex integrante de la consultora Ecolatina trató temas centrales, tales como la relación de poder entre el Presidente y su vice, Cristina Fernández de Kirchner. También abordó el papel que pueden tener los gobernadores, y en particular Axel Kicillof, en la fuerza política oficialista.

-¿Qué conclusiones tiene del primer mes y medio del gobierno de Alberto Fernández y las medidas tomadas?

-Para evaluar lo que vimos en este primer mes y pico de Alberto Fernández, se me ocurre la metáfora de alguien que está tratando de arrancar el auto y lo empuja en primera velocidad. Obviamente, el auto hace referencia a la economía y el eje vertebral de su gestión va a ser revertir el proceso recesivo económico. Las primeras medidas estuvieron orientadas a ese objetivo. Por eso se puede rescatar la primera frase del ministro Martín Guzmán, que a poco de asumir, resumió que este año no puede haber contracción fiscal, es decir, no se puede seguir ajustando el gasto público pero tampoco puede tener expansión fiscal porque no se tiene financiamiento.

-En este escenario complejo, ¿cómo ve parado al Gobierno?

-Dentro de esa estrechez, vemos a un Alberto Fernández que ha tomado una serie de decisiones orientadas más a reasignar esfuerzos, ingresos y compromisos para que dentro de esos límites se ponga en marcha el consumo. Ir a buscar recursos en aquellos sectores donde todavía hay un margen de rentabilidad o de ahorro, y tratar de volcarlos en los segmentos medios-medios bajos, que son aquellos que vuelcan todos sus ingresos al consumo.

Es decir, fue a buscar plata en sectores que no le pertenecen desde el punto de vista electoral, ya que las principales tres fuentes de recursos fueron: las jubilaciones, el aumento a bienes personales y retenciones. Tres sectores que se caracterizaron por apoyar a Macri, en base a que son los de mayor edad, el agro y los de mayores recursos. Ojo, no digo que el Presidente haya ido con malicia a buscar plata ahí, sino que sólo tenía margen de ir a esos sectores que no le respondían, por lo que el costo político es mucho más bajo. Por eso es una tentación para él.

-¿Cuáles son los desafíos políticos que tiene el Presidente en el corto plazo?

-Desde el punto de vista político, Alberto Fernández tiene los mismos condicionamientos que tenía Macri para ganar la elección de medio término. De hecho, sostuve en su momento que si Macri no la ganaba le iba a costar terminar su mandato. Y eso justificó el gradualismo que hizo en su primera etapa, pero al final el mercado le pasó factura por no haber corregido esos desequilibrios.

A Alberto Fernández le pasa algo parecido, siendo un gobierno de mayorías y mucho más fuerte desde el punto de vista político que el de Cambiemos, porque el Presidente tomó una decisión, que fue "reperfilar" todas aquellas decisiones que impliquen asumir costos políticos. Y en algún punto es lógico lo que decidió hacer por su legitimidad de origen, donde todo el electorado pedía terminar con el ajuste. Lo último que debería haber hecho Fernández era seguir ajustando, pero posterga todas las decisiones más estructurales, como hacer una serie de reformas, que probablemente sea lo que le pida el Fondo Monetario cuando se sienten a renegociar el acuerdo stand by. Es decir, decidió tomar esas decisiones después de 2021, en la segunda mitad de su mandato. Por eso ahora no renegocia con el FMI y se decide solamente a tratar de renegociar con los acreedores privados.

Pero si no llega a ganar las elecciones de medio término y tiene que enfrentar una segunda parte de su mandato con esos desafíos de empezar a hacer reformas más profundas, le podría sobrevenir un proceso de debilitamiento al estilo "pato rengo", que lo condicione para las elecciones de 2023. Por eso digo que es clave para él ganar las elecciones de medio término, para ir consolidando su autoridad presidencial y su liderazgo dentro de la coalición de Gobierno, donde a pesar de ser el Presidente el poder está descentralizado.

-¿Qué opinión tiene el Gabinete que se ha designado?

-Éste es un Gabinete armado por un ex Jefe de Gabinete que entiende cómo funciona, ya que sus integrantes son gente de confianza de Alberto Fernández y puestos en lugares clave. Hay poca presencia de ministros que provengan de los otros espacios del Frente de Todos y que sean personas que el Presidente no conozca. Algunos tienen cercanía con Cristina Kirchner, y hay muy poco espacio para los gobernadores y Massa.

La relación de equilibrio quedó claramente marcada entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. A nivel de autoridades legislativas, está todo armado para que la vicepresidenta controle los dispositivos de gobernabilidad. Controlar el Congreso es un reaseguro para una coalición que no se sabe cómo va a funcionar.

En tanto, cuando el Presidente envía la ley de emergencia, produce un proceso de centralización de la toma de decisiones en un contexto de gobierno de mayoría, que no tendría los problemas para sancionar leyes. Es decir, él decide sacarles facultades al Congreso para concentrarlos en el Ejecutivo. Esto tiene que ver con dos factores: un contexto de crisis donde se requiere un proceso de toma de decisiones de esa forma; y lo otro es que al no estar garantizados los equilibrios del funcionamiento dentro de la coalición del Frente de Todos, Fernández decidió cortar por lo sano y llevarse todas las facultades que pudiera para poder gobernar y no estar consultando con sus socios y aliados.

-¿Cómo puede incidir en el Gobierno la fortaleza política que muestra Cristina Kirchner?

-Mi impresión es que Cristina Kirchner no va a incidir en el proceso de toma de decisión, sí es una fuente de consulta pero no la veo a ella interviniendo en el delineamiento de la política pública. Ella ya logró controlar los dispositivos de gobernabilidad, donde se garantiza eventualmente poder condicionar a Alberto Fernández. Por eso la veo en un rol activo tanto en el Congreso como en el gobierno bonaerense, garantizando que Kicillof tenga todos los recursos necesarios para gobernar a la provincia, porque es el futuro de su proyecto político y es su garante, y está la disputa por los intendentes.

De hecho, el dato es que Cristina Kirchner asumió el liderazgo bonaerense, al participar de una forma u otra de la asunción de cuatro intendentes importantes de la provincia de Buenos Aires, y sostuvo por primera vez un discurso en reclamo por los desequilibrios y falta de justicia en el reparto de los recursos entre las provincias. Levantó la bandera de la provincia de Buenos Aires como nunca antes. Cabe recordar que en abril de 2012, cuando gobernaba Daniel Scioli y reclamó por rediscutir la coparticipación bonaerense, le cortaron el financiamiento y casi no pudo pagar el aguinaldo.

-¿Cómo puede ser la relación de poder entre Cristina y Alberto Fernández?

-Claramente, en el esquema de Gobierno, tanto el gabinete como los dispositivos de gobernabilidad, queda claro la predominancia de Alberto Fernández y Cristina Kirchner como si el Frente de Todos funcionase a través de estos dos personajes más importantes, el resto son secundarios. Alberto asumió la decisión de gobernar con la mayor autonomía posible, sin tener que andar consultando a sus socios y aliados, por eso la cesión de facultades y el objetivo de armar un equipo de gobierno de mucha confianza. O sea, se encerró en lo propio para poder gobernar, previendo que posiblemente al ser una coalición que se acababa de formar y que, al no tener dispositivos de discusión interna, le podían complicar la gobernabilidad.

En tanto, Cristina se aseguró los dispositivos de gobernabilidad con el control del Congreso, donde tiene asegurado que este gobierno no se va a desmadrar de lo que son sus objetivos políticos, tratando de evitar que le pase lo que ellos le hicieron a Duhalde. Esa relación se va a ir poniendo a prueba en función de cómo sea la relación de Alberto con la provincia de Buenos Aires, o sea con Axel Kicillof y los intendentes. Evidentemente, Cristina quería consolidar su poder en la provincia de Buenos Aires y, por causa de ella, por primera vez hay un gobernador con posibilidades de condicionar al Presidente. El rol de Kicillof es más importante del que tuvo Duhalde en los ´90.

-¿Cómo quedan parados los gobernadores?

-Me parece que los gobernadores han salido perdiendo, y en algún punto están viendo el proceso como si fuese ajeno porque no tuvieron injerencia en el armado político del equipo de Gobierno. Creo que Alberto Fernández ideó en algún momento recostarse en los gobernadores importantes para compensar el poder del kirchnerismo dentro de la coalición, pero Cristina obturó esa posibilidad limitando la presencia de las provincias en el armado del equipo de Gobierno y en los lugares de autoridad legislativa.

Habrá que ver cómo se solucionan estas disputas para la elección de medio término de 2021. Algo que se resolverá más o menos fácil dependiendo que la economía funcione: si repunta, el Presidente va a tener poder y podrá controlar las relaciones dentro de la coalición de Gobierno. Pero si la situación no va bien, quizás empiece a perder el control del poder, lo debilite y lo condicione.

-¿Qué lectura hace de la disputa con la ciudad de Buenos Aires en la intención de quitarle coparticipación?

-El planteo me parece que está claro, Macri le había trasladado a la ciudad de Buenos Aires parte de la coparticipación secundaria que le correspondía a la Nación, y había cedido recursos para financiar supuestamente (acá está el foco de la discusión) el funcionamiento de la Policía Federal, y en esa cesión se ganó más coparticipación.

Es una discusión que además tiene mucha lógica política, porque no por nada Horacio Rodríguez Larreta gana la elección en Buenos Aires con el mayor porcentaje obtenido de forma histórica. De hecho, por primera vez, se gana con más de un millón de votos, nadie, ni siquiera Macri, superó eso. La lectura que Fernández hace de eso es que Larreta ganó así porque la Ciudad tenía muchos recursos.

Entonces en esa estrechez de recursos que mencionaba al principio, se va a buscar plata donde la hay y ahí está la Capital Federal. Y es posible que esos fondos Alberto Fernández se los quiera dar al Gran Buenos Aires, sobre todo porque Katopodis, un ex intendente de su confianza, está en un cargo clave. Además, pesa que esos recursos están en poder de la oposición, por eso quiere recuperarlos y volcarlos en otros lugares estratégicos.

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