Asuntos Internos: tras la paliza en las PASO, Alberto empezó la "dieta de las cuatro P"

Asuntos Internos: tras la paliza en las PASO, Alberto empezó la "dieta de las cuatro P"
Tras la crisis de gobierno suscitada por la paliza electoral, el Presidente comenzó a implementar una "dieta" para ganar peso y volumen electoral
Por Gustavo Marangoni
22.09.2021 06.21hs Política

Cualquiera que quiere empezar una dieta para perder peso puede optar por dos caminos. El mas recomendable es buscar un nutricionista confiable, solicitar un turno y seguir con disciplina su tratamiento. El segundo, menos aconsejable y mas frecuente, consiste en iniciar entre amigos o por Internet una búsqueda rápida de consejos que aporten resultados inmediatos.

Claro que a veces la ansiedad y la urgencia llevan a optar por estrategias improvisadas. Una de las primeras formulas que aparecen prometiendo eficacia es la de las famosas "Cuatro P" que propone de manera simple y ejecutiva privarse del pan, las pastas, la papa y los postres. ¿Funciona? A veces si a veces no. La voluntad es un primer requisito pero requiere de métodos rigurosos.

Luego de la crisis de Gobierno suscitada por la paliza electoral de las PASO, el Presidente comenzó a implementar otra dieta pero, en este caso, para ganar peso y volumen electoral. También se trata de una dieta de las "cuatro P".

Pero, a diferencia de la anterior, ésta incentiva el consumo de los platos escogidos, a saber: pejotismo, presupuesto, pelea y paciencia.

Luego de recibir críticas lacerantes de su vicepresidenta respecto a funcionarios que no funcionan y/o carecen de coraje, el Presidente acudió a la experiencia (también por "sugerencia" de CFK que propuso su menú a la carta, "Sinceramente") de dirigentes tradicionales del Partido Justicialista, conocedores de las botoneras públicas y prestos a usar el poder con tiempos mas veloces y menos parsimonia que los salientes.

La urgencia ha decidido desplazar cuestiones de género o compromisos con las agendas inclusivas para privilegiar atributos de mando y ejecución de los fondos públicos.

Alberto, condicionado antes de las próximas elecciones por la vicepresidenta

Esto nos lleva a la segunda P: presupuesto. Expresado coloquialmente poner raudamente más dinero en los flacos bolsillos de la población para intentar cambiar el humor social, especialmente el de aquellos que no concurrieron a votar porque no aceptaron que bajo un gobierno peronista se debilitaran sus ingresos aún en el contexto de la pandemia.

Así que ahora, en el escaso tiempo que separa el presente de las elecciones de noviembre, hay que llegar a jubilados, trabajadores formales y no formales, monotributistas, pagadores del impuestos a las ganancias y todo aquel que requiera de la devaluada moneda nacional para recuperar parte de lo perdido, aunque sea transitoriamente. Claro que, como expresa la sentencia evangélica, no solo de pan vivirá el hombre. Y aquí entra la tercera P: pelea.

En su mensaje de presentación del nuevo gabinete Alberto Fernández elevó el tono al referirse a la oposición de Juntos por el Cambio, con fuertes críticas a los que se presentan como alternativa de gobierno. Si el Presidente, poco antes de las primarias convocó a votar para plebiscitar su gestión (con los resultados conocidos) ahora el llamado es a un simple referéndum entre "ellos o nosotros". Polarizar para sumar.

El objetivo es alcanzar a los ausentes sin aviso del 12 de setiembre pero también a los votantes de opciones políticas que no superaron el umbral del 1,5% para pasar a la siguiente ronda.

La cuarta y última P es la de la paciencia, no solo necesaria para esperar que las tres anteriores den los resultados buscados sino también para ejercerla en el plano interno de la coalición cuando se susciten nuevas diferencias de enfoque y diagnóstico. Ante la desigual distribución de porciones de poder entre el Presidente y su Vice y la evaluación que el primero hace respecto a la posibilidad de resistir embates, la virtud de la espera con fe se vuelve fundamental.

Sobre todo para no dejarse llevar por impulsos que luego se ven desmentidos por la realidad al estilo de: "los tiempos los manejo yo" o "por las buenas me sacan todo, por las malas, nada". Mejor prescindir de declaraciones y aplicar la vieja doctrina del ahora ex canciller Felipe Sola cuando recomendaba hacerse el boludo para disimular los malos tragos y embutirse los sapos que impone el arte de la política a aquellos que la eligen como vocación.

Alberto busca recomponerse después de la paliza recibida en las PASO

Sabemos que con todas las dietas pasa lo mismo: se comienzan con muchas expectativas pero son los resultados los que inyectan el entusiasmo para continuarlas o abandonarlas. A medida que pasen los días y las semanas serán las provisorias balanzas de las encuestas las que dirán si se cumplen las metas propuestas o si la aguja no se mueve del punto de partida.

Cualquier mejora en el peso electoral supondrá un alivio para la expectativas del Frente de Todos y un estimulo para encarar los dos meses que quedan hasta las legislativas y, por consiguiente, los dos años que restan para completar la gestión.

Si tal pretensión no se cumple, habrá que contemplar a que tipo de suplementos vitamínicos y recetas recurrir para que la anemia no se agrave. Ese panorama requeriría de interconsultas con otros profesionales y tratamientos mas complejos y costosos. El 14 de noviembre, cuando la definitiva balanza electoral se incline hacia uno u otro lado, sabremos la respuesta.

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