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¿Cuál es el secreto para hacer un gran vino ícono en Argentina?

¿Cuál es el secreto para hacer un gran vino ícono en Argentina?
Partidas limitadas, un terroir excepcional, una buena vendimia y una enología sensible, las claves para lograr un vino de clase mundial
Por Juan Diego Wasilevsky
04.09.2020 02.50hs Vinos & Bodegas

El de los vinos ícono es un universo muy pequeño. Y su concepción cambió, así como cambió la mirada en toda la industria vitivinícola argentina y también en todos los países productores.

Mientras que hace más de 20 años hablar de un vino ícono en la Argentina era hacer referencia principalmente a términos como sangría, estrés hídrico en el viñedo y mucha madera, ahora no se puede estar más lejos de esos conceptos.

En aquel entonces, había quienes consideraban que, para hacer un vino ícono, básicamente la planta debía sufrir, porque se entendía que así se lograba más concentración a nivel organoléptico, algo muy valorado tiempo atrás. También, muchos de estos vinos se solían concentrar todavía más, escurriéndolos un poco. Y, luego, parte del precio estaba justificado por el tipo de madera y el tiempo que el vino permanecía ahí.

Pero, como se dijo, la concepción sobre lo que debe ser un vino tope de gama cambió considerablemente. Como parte de ese giro de 180 grados, y en sintonía con las tendencias que comenzaron a dominar alrededor del mundo, se fue abandonando el estilo pesado, híper musculoso y ultra concentrado; la excesiva madurez, además, trocó por un estilo más fresco y lo que ayudaba a ponerle precio al vino ya no fue la madera sino el lugar, el terruño. Es que, una gran barrica se compra en cualquier parte del mundo. Un gran terruño, en cambio, es irrepetible e irreplicable. 

¿Y qué voz más autorizada para hablar sobre vinos ícono de Argentina que Susana Balbo? Además de estar cumpliendo cuatro décadas elaborando vinos y ser la mujer pionera de la vitivinicultura nacional, es una de las referentes que ayudó a delinear los vinos que bebemos hoy.

Y el vino que condensa lo que para Balbo debe ser un ejemplar icónico de la Argentina es Nosotros, un vino al que la enóloga define como un "Malbec itinerante".

La explicación tiene su historia: "En momentos en que estaba casada con Pedro Marchevsky (ingeniero agrónomo), teníamos una visión diferente: él quería que focalizáramos la bodega en vinos más comerciales y decía que un vino como Nosotros era un vino para periodistas. Y yo no estaba de acuerdo: para mí siempre fue un vino para consumidores que apreciaran la calidad, la identidad del origen", rememoró la enóloga durante una vertical de tres cosechas de esta etiqueta, organizada vía Zoom.

Balbo recordó que "fue una discusión larga, pero para 2005 decidí lanzar Nosotros. No le avisamos a nadie y elegimos ese nombre porque simbolizaba a todos los que habían trabajado detrás de ese vino. Demuestra que cuando todos están alineados detrás de un objetivo, se logran muchas cosas más que las que se pueden pensar de manera individual".

¿Por qué es un vino emblemático? Desde Mendoza, Balbo contó que "es emblemático porque muestra el mejor Malbec que podemos hacer".

Y el concepto terroir es clave: Nosotros arrancó siendo un "estate wine" 100% de Agrelo, donde está ubicada la bodega. Ahí nacía y ese iba a ser su lugar. 

Pero las cosas cambiaron: en 2011 sufrieron un duro impacto cuando una helada les arruinó el 70% de la cosecha de todo el viñedo.

"Fue catastrófico", reconoció Balbo, quien igual demostró su capacidad de resiliencia. "En se momento dije: tenemos que ponerle ‘Nómade’, porque ya veníamos trabajando en varios viñedos en el Valle de Uco con la misma filosofía, para tener una clara identidad del suelo en el vino".

Así fue como Nosotros Single Vineyard pasó a ser Nosotros Single Vineyard Nómade. Para ello, incorporaron viñedos propios o que trabajan bajo contrato en diferentes zonas de Uco. Y, en función de las cosechas, cada año eligen el terroir que sobresale. 

Susana Balbo

"Buscamos que la influencia del ser humano sea mínima y se exprese el suelo. Nosotros nace de lotes específicos, de viñedos específicos y cada año seleccionamos el mejor lote para elaborar este vino", indicó.

Gustavo Bertagna, enólogo de la bodega y mano derecha de Balbo, indicó que "las fincas propias que destinamos a Nosotros están en Agrelo, Luján de Cuyo, y Gualtallary, en Valle de Uco. Y también tenemos contrato de alquiler pero con manejo absoluto en tres fincas ubicadas en Vista Flores, Altamira y Chacayes. Así que las trabajamos como si fuesen propias".

¿Qué propone cada añada?

Ahora bien, ¿cómo se construye un vino ícono? Durante la cata se pudieron degustar tres cosechas: 2013, 2016 y 2019. Cada una de ellas proviene de viñedos diferentes. Lo interesante es que si bien se aplicó la misma filosofía de trabajo en términos agronómicos y enológicos (aunque lógicamente no hay recetas estandarizadas), el terroir se expresa con mucha franqueza.

La frase que alguien acuñó y que reza que "el terroir habla bajo", se cumple en estos vinos: habla bajo, pero Balbo y su equipo tienen la sensibilidad suficiente para escucharlo y para resaltar ese ADN y no tapar esa huella delicada que deja el terruño.

Nosotros Single Vineyard Nómade 2013

 

Esta añada se elaboró a partir de un lote ubicado en Gualtallary. "La diversidad del suelo es increíble", indicó Bertagna, quien explicó que hay tres horizontes, donde aparece una primera capa de apenas 10 centímetros de suelos eólicos, para luego sí encontrar mucha piedra aluvional y gran contenido calcáreo.

Además, el enólogo aseguró que esta Indicación Geográfica "es de las más frías en el Valle de Uco" y que no hay otra zona en el mundo en el que haya tanto variación en las temperaturas en un rango de 10 kilómetros, básicamente por la gran pendiente, lo que permite encontrar zonas Winkler I, II y III.

Desde el INTA detallan que este índice está calculado como la sumatoria de temperaturas medias diarias menores a 10ºC en un período determinado.

El año 2013, según resumieron desde la bodega, se caracterizó por una vendimia fría y seca, que redundó en una "calidad exepcional".

¿Qué propone?: como decíamos al comienzo de la nota, a olvidarse de los clichés (nada de caramelo, dulce de leche ni mermelada). Hay una fruta negra suavemente madura, con un trasfondo herbal que le aporta una ráfaga de frescura. En boca tiene esa tensión y esa verticalidad que uno espera de la zona. La energía ácida es realmente notable y le da un sostén y una vitalidad soberbia. La textura granulosa se palpa y queda impresa en la lengua. Un vino que, por sus variables, tiene todo para evolucionar sanamente durante años (muchos, no diremos arbitrariamente ni 5, ni 8, ni 10) y encontrar registros diferentes.

Nosotros Single Vineyard Nómade 2016

 

"Los Chacayes es una de las IG más cálidas del Valle de Uco. Tiene menos altura que Gualtallary y es un poco más amesetado", explicó Bertagna.

El enólogo recordó que la 2016 fue una de las cosechas más lluviosas y desafiantes en décadas. "Y usamos este terroir porque tiene mucha piedra y arena y esto de la mucho más drenaje. Sus suelos, un poco más cálidos, ayudaron a cosechar más rápido, evitando tener problemas sanitarios", agregó.

En términos comparativos, para el enólogo, Chacayes es como "el hermano menor de Gualtallary", porque tiene rocas manchadas con calcáreo pero no con tanta intensidad. Esto luego se traduce en vinos que entregan mucha fruta y pureza, pero sin esa tiza tan característica del otro terroir.

Sobre la cosecha, Balbo aseguró que hubo muchos productores que tuvieron problemas en otras zonas de Uco, pero las características de los suelos de la finca con la que trabajaron en Chacayes les permitieron "tener uvas con un estándar de calidad excepcional", si bien con un volumen menor.

¿Qué propone?: en la copa, este ejemplar entrega una fruta más roja, pero manteniendo su perfil de austeridad, con una madera usada con sensibilidad y domada por el tiempo. Hay buen volumen y estructura, así como presencia tánica y un buen graso. Tiene menos urgencias que Gualtallary, pero a olvidarse de los taninos redondos y regordetes: su avance es compacto y preciso. Esta es la añada que actualmente está disponible en vinotecas, a un precio de $6.900.

Nosotros Single Vineyard Nómade 2019

 

Bertagna explicó que Altamira se suele asociar con una zona fría y, sin embargo, figura entre las zonas más cálidas del Valle de Uco. "El tema son los suelos, que sí son más fríos, al ser más francos, gracias a un horizonte de 30 centímetros de arena, piedra y arcilla. El otro punto importante es la amplitud térmica, que es muy marcada, de unos 16 grados, con un poco más de precipitaciones que en Gualtallary y Chacayes".

En cuanto a cómo fue la cosecha, Balbo no dudó: "La 2019 fue la mejor de los últimos 25 años", de la mano de un clima más fresco y seco.

¿Qué propone?: la fruta gana más presencia, definitivamente, en este vino. Como resume Balbo, "es más Mendoza". Mientras que los dos vinos anteriores sugieren más, este es más explícito. Aparece una nota a cereza, notas florales muy tenues y un fondo de crianza que todavía resiste pero que en breve se apaciguará, como en las anteriores añadas. Y, si seguimos en el camino de las comparaciones, mientras que en Gualtallary hay mucha tensión y urgencia, este vino, aun con su juventud, es como un remanso. La entrada es amable y sus taninos de grano fino, están marcados pero eso no le quita elegancia. Mención aparte para la acidez, presente de punta a punta, que le garantiza mucha y muy buena salud a este vino por delante.

Balbo, quien adelantó que están avanzando hacia un camino orgánico en los viñedos, reflexionó sobre esta vertical: "Es interesante ver cómo la cordillera y las infinitas exposiciones al sol y las pendientes nos permiten encontrar microrregiones que tienen una riqueza de expresión que nos sorprende".

Y, sobre estos Malbec itinerantes, afirmó que "son vinos que no dejan de expresar un estilo de la bodega, un estilo de enología, con fermentaciones muy limpias, levaduras nativas y tratamientos muy suaves; con una barrica como principal protagonista de la fermentación, pero que se usa con mucho cuidado, respetando la materia prima. Son vinos para una evolución lenta, pensados con un potencial de guarda muy, muy largo", concluyó.

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